Avatar

By | 13/06/2013

Para nadie es ya desconocido el rotundo éxito de James Cameron, el filmar su película más importante después de Titanic: Avatar. Lástima que esta no cuente con el encanto y el impacto argumental de la primera. Lo cierto es que el asombroso despliegue visual del que tanto presume este filme, no es suficiente para convertirlo en una de esas cintas entrañables que la mayoría de las personas puede recordar con emoción y hasta como un gran referente en el mundo del cine (que la publicidad la ponga de esta forma, es otra cosa).Avatar

Si comenzamos por ver el argumento que nos muestra Avatar, nos encontraremos con que el mismo no es lo que se dice precisamente original. Más bien es una especie de Pocahontas o Danzando con los lobos trasladado al espacio. Una tripulación de humanos viaja a Pandora, planeta en fase de exploraciones, para colonizar y aprovechar sus recursos, a pesar del rechazo de los nativos.

Lo verdaderamente innovador en Avatar, es el concepto de utilizar tecnología para ocupar cuerpos idénticos al de los habitantes de Pandora, como una forma de introducirse en su civilización. Fuera de ahí, veremos una sucesión de escenas románticas y de acción que si bien logran entretener a la audiencia, no suponen algo muy diferente de lo que hemos visto en otras cintas.

Avatar es un ejemplo excelente de que el hecho de filmar una cinta con tecnología sofisticada y el avance que esta puede suponer en la creación de los personajes, no es sinónimo de un filme extraordinario más allá de sus efectos especiales.

Su principal problema radica en el hecho, de que en realidad raramente logra crear cierta empatía con su audiencia, de la manera en que lo logró Cameron con Titanic, por ejemplo.

Aún así, Avatar es una película lo suficientemente entretenida si buscas entretenerte un rato.

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